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CRPS SALAMANCA

MISIVA DESDE MI NOCHE OSCURA; POR ISAAC

MISIVA DESDE MI NOCHE OSCURA

Soy un hombre de cincuenta y nueve años, ex estudiante de Medicina y tengo por diagnóstico “esquizofrenia”desde hace más de cuarenta años. Además hace dieciséis años, aproximadamente, sufrí dos infartos de miocardio, en un intervalo de mes y medio y presiento tener poca esperanza de vida porque el tabaco es el único acicate de mi decadencia.
Mi enfermedad mental me ha arrastrado inexorablemente a un estado de aislamiento, desinterés y tedio general al que no he podido sobreponerme como hubiera deseado.
La alegría de vivir que conservaba hasta los dieciséis años se me voló como si de una maldición se tratara. Por decirlo de otra manera, me siento incapaz de reaccionar con alegría y los escasos momentos reconfortantes son tan fugaces que apenas dejan huella en mi memoria.
Mi patología mental me resulta penosa y dura, especialmente por la imposibilidad de sujetarme al sistema de ejecutar cualquier clase de actividad, ni siquiera recreativa.
El tener el corazón lesionado me preocupa menos porque muchas veces caigo en la tentación de considerar mi muerte como una bendición y también como una liberación, al margen del dolor que pueda reportar para mis seres queridos.
He tenido que ser hospitalizado muchas veces, a lo largo de mi vida, por la precariedad de mi anclaje psíquico, y no he podido disfrutar de las cosas bonitas que están al alcance de la mayoría: la Familia, el Matrimonio, la Amistad...etc,. En suma, no he dispuesto de la mínima estabilidad anímica que me permitiera una calidad de vida eficiente compatible con las ansias de vivir.
Mi dislocación espiritual me condujo, desde hace más de cuarenta años, a una desintegración progresiva a todos los niveles. Sigo tan fuera de la órbita terrestre que me resulta difícil aterrizar por mí mismo, como prácticamente todas las personas que llevan sobre sus espaldas la cruz pesada de esta dolencia fatalista. Se nos acusa de “locos” porque reaccionamos de forma anómala frente a los estímulos a los que la demás gente responde por inercia en pro de la consecución de su propia integración familiar, social y laboral.
Un colectivo mayoritario de la sociedad rechaza la figura del esquizofrénico con su indiferencia, miedo, cinismo y culpabilización.
En el mundo de la filmografía se representan escenas horripilantes, atribuídas a enfermos psicóticos, que por el atractivo que llevan implícito para el espectador, contribuyen al enriquecimiento de ciertos golosos, que por afán de lucro y de celebridad, crean una fobia multitudinaria que apenas se corresponde con la realidad, consiguiendo nuestra marginación y descrédito.
Las conductas satánicas, sin explicación objetiva, que se consuman en la práctica, son excepciones muy aisladas de las que no se libra ni la mente más segura.
Se nos acribilla hasta el punto de que no podemos evitar el sádico papel de “crucificados”que venimos protagonizando por desidia traicionera.
Me remito a que abráis los ojos de vuestra conciencia para posibilitar la rectificación de todos los comportamientos adversos que atentan contra nuestra dignidad de personas.
También os recuerdo el deber de colaboración para mitigar este sufrimiento ininteligible, mudo y solo, del que tampoco ninguno de vosotros está salvado por muy seguro que se sienta de sí mismo. Nos es imprescindible vuestro apoyo solidario y directo para que la potenciación de todas las medidas rehabilitadoras nos permita perdonar el regalo de la vida.
Con vuestro cariño, aliento y generosidad contribuiréis a prevenir y paliar la tortura irremediable de muchas personas como yo que tantas veces preferirían no haber nacido.
Yo no olvidaré jamás mi gratitud a todos esos hombres y mujeres que auxiliaron con altruismo mi lamentable existencia y que exculparon mi conducta insociable.
¡Cuánto me hubiera gustado sentirme realizado ó por lo menos querido!.
Tampoco puedo olvidar a todas las personas de buena voluntad que dan Amor con la sana fe de abrigar a este colectivo de enfermos mentales, al que tanto se evita por comodidad y desprecio.
Sabed que detrás de nuestra máscara disgregaria y pasotista siempre se esconde el terrible desamparo de un Corazón deshecho que ya no puede luchar ni por su propia felicidad.
Los sufridos y disociados egópatas crónicos, a los que calificáis de “locos”, reivindicamos vuestra aceptación personal y humanitaria para que no perdamos la esperanza de ver el Sol por encima de los nubarrones negros con que amanecemos todos los días.
De vosotros, lectores, depende la satisfacción de vernos acogidos.
Que mi Dios del Amor y la Fraternidad, Cristo Jesús, en el que sigo creyendo, y que me ha permitido redactaros esta misiva, atraiga vuestros corazones hacia la noche oscura desde la que os gritamos el S.O.S más desesperado.
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FIN

Este artículo fue publicado por vez primera en Tribuna de Salamanca el 21 de Noviembre de l998.


ISAAC GUTIÉRREZ RODRÍGUEZ


Salamanca 4 de octubre de 2011

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